En un paso decisivo hacia la gobernanza de la inteligencia artificial, el gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, ha promulgado una legislación histórica que impone nuevas responsabilidades a los desarrolladores de modelos de IA más potentes. La "Ley de Medidas de Seguridad de la Inteligencia Artificial" (Artificial Intelligence Safety Measures Act) exige a las empresas que generen más de 500 millones de dólares en ingresos anuales y entrenen modelos con una gran capacidad de computación, que detallen cómo identifican y evalúan los "riesgos catastróficos".
La ley define "riesgo catastrófico" como la probabilidad de incidentes que puedan causar la muerte o lesiones graves a más de 50 personas o daños a la propiedad superiores a un millón de dólares. Además, se requerirá a los desarrolladores informar al estado de cualquier incidente que pueda causar daño en un plazo de 72 horas, o 24 horas si representa un riesgo inminente de muerte o lesiones físicas graves. Esta medida subraya la seriedad con la que Illinois aborda los peligros potenciales de la IA, desde su uso para la creación de armas hasta ciberataques a gran escala.
La legislación de Illinois emula proyectos de ley como la SB-53 de California y la Responsible AI Safety and Education Act de Nueva York, ambas firmadas a finales de 2025. Esta tendencia de los estados a tomar la iniciativa en la regulación de la IA se produce ante la percibida lentitud del Congreso de EE. UU. para establecer un marco federal. El gobernador Pritzker enfatizó que "el Congreso y el presidente deberían estar aprobando una legislación similar, pero hasta ahora no han estado dispuestos, porque muchos están cautivos de intereses especiales que se benefician de que la industria no tenga regulación".
Las implicaciones de esta ley son amplias, ya que aumenta la transparencia y la rendición de cuentas para las empresas de IA que operan en Illinois. Al requerir una evaluación y divulgación proactivas de los riesgos, se espera que impulse a la industria a integrar consideraciones de seguridad desde las primeras etapas del desarrollo. Esto podría sentar un precedente importante para otros estados y presionar aún más al gobierno federal para que actúe, buscando un equilibrio entre la innovación y la protección pública.
En definitiva, la firma de esta ley por parte de Illinois es un claro indicador de que la era de la autorregulación en la IA está llegando a su fin, y que la intervención gubernamental, al menos a nivel estatal, se está volviendo una realidad palpable. La cuestión ahora es si este enfoque fragmentado a nivel estatal culminará en un marco nacional coherente o si la diversidad de regulaciones creará nuevos desafíos para la industria.