Seguridad 2026-07-10 ⏱ 2 min de lectura
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Advierten Expertos: El Uso Generalizado de la IA Podría Estar Deteriorando las Capacidades Cognitivas Humanas

Nuevos estudios sugieren que la dependencia excesiva de la inteligencia artificial para tareas cotidianas podría tener un costo inesperado: una disminución de nuestras propias capacidades cognitivas. Investigaciones recientes revisadas por The Washington Post indican que, si bien la IA aumenta la productividad, también podría llevarnos a cometer más errores en ausencia de asistencia y a una menor persistencia en la resolución de problemas.

La inteligencia artificial ha demostrado ser una herramienta formidable para acelerar el trabajo, mejorar la calidad de los textos y simplificar la resolución de problemas. Sin embargo, un análisis reciente publicado por The Washington Post, que revisa una serie de estudios de 2026, advierte sobre una posible contrapartida: la delegación sistemática del esfuerzo mental a estas herramientas podría estar mermando nuestras propias capacidades cognitivas.

Uno de los estudios citados, publicado en la revista Organization Science por el profesor Ethan Mollick de la Wharton School, evaluó a consultores del Boston Consulting Group. Los hallazgos revelaron que aquellos que utilizaron GPT-4 completaron un 12% más de tareas, lo hicieron un 25% más rápido y obtuvieron mejores resultados. No obstante, cuando la IA se enfrentaba a problemas para los que no estaba preparada, los mismos participantes cometieron más errores que los que trabajaron sin asistencia, un fenómeno que los autores describen como quedarse “dormido al volante”.

Otro trabajo, liderado por Grace Liu de la Universidad Carnegie Mellon, examinó la influencia de GPT-5 en personas que resolvían ejercicios de fracciones. Aunque los participantes con acceso a la IA obtuvieron mejores resultados inicialmente, su rendimiento cayó por debajo del grupo de control una vez que la herramienta dejó de estar disponible. Además, abandonaron los problemas con mayor rapidez. Los investigadores observaron este efecto después de tan solo diez minutos de apoyo de la IA, lo que sugiere una rápida adaptación y una posterior atrofia de las habilidades cognitivas.

Estas investigaciones plantean una preocupación fundamental sobre cómo la IA está reconfigurando la forma en que pensamos, aprendemos y tomamos decisiones. La facilidad con la que la IA resuelve tareas complejas podría llevarnos a una menor práctica de habilidades críticas como el razonamiento, la memoria y la resolución de problemas, lo que a largo plazo podría tener un impacto negativo en nuestra agilidad mental y nuestra capacidad de innovar sin asistencia tecnológica.

La conclusión general de los expertos no es abandonar la inteligencia artificial, sino reflexionar sobre el uso responsable. La clave reside en discernir qué procesos conviene delegar a la IA y cuáles son esenciales para seguir ejercitando y desarrollando nuestras propias capacidades intelectuales. La integración de la IA en nuestra vida debe ser una simbiosis que potencie nuestras habilidades, no que las reemplace por completo, manteniendo un equilibrio que preserve la autonomía y el desarrollo cognitivo humano.