Otros 2026-07-17 ⏱ 2 min de lectura
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Nueva York impone una moratoria a la construcción de nuevos centros de datos hiperscale

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha firmado una orden ejecutiva que establece una moratoria estatal sobre la construcción de nuevos centros de datos hiperscale. La medida busca evaluar el impacto de estas instalaciones en la energía, el agua y el medio ambiente.

En una decisión sin precedentes, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha firmado una orden ejecutiva que impone una moratoria en la construcción de nuevos centros de datos hiperscale en todo el estado. Esta medida, que tendrá una duración de hasta un año, detendrá la emisión de nuevos permisos discrecionales no considerados "completos" por el Departamento de Conservación Ambiental, mientras se lleva a cabo una Evaluación de Impacto Ambiental Genérico (GEIS).

La moratoria surge como respuesta a las crecientes preocupaciones sobre la demanda energética y el consumo de recursos de los centros de datos, especialmente a medida que la industria de la inteligencia artificial continúa expandiéndose. Estas instalaciones requieren grandes cantidades de electricidad y agua, lo que genera un debate sobre su sostenibilidad y su impacto en las infraestructuras locales y el medio ambiente.

La legislación paralela, la Ley de Desarrollo Responsable de Centros de Datos, ya había sido aprobada por la legislatura estatal, estableciendo un umbral de 20 megavatios y reglas sobre tarifas y beneficios comunitarios. Si bien la orden ejecutiva de Hochul difiere en su alcance inmediato, ambas iniciativas señalan una dirección común: la necesidad de una mayor regulación y planificación para el desarrollo de infraestructuras de IA.

Esta pausa en la construcción de nuevos centros de datos podría tener implicaciones significativas para la disponibilidad y el coste de la capacidad de cómputo, un recurso fundamental para el entrenamiento y la operación de modelos de IA. La industria tecnológica, que ha dependido de un acceso continuo y sin fricciones a la capacidad de cómputo, deberá ahora considerar los cuellos de botella políticos y regulatorios en su planificación.

La medida de Nueva York refleja una tendencia creciente en la que la disponibilidad de la infraestructura de IA no solo depende de la tecnología y la inversión, sino también del consentimiento político y la gestión de los recursos locales. El sector de la IA deberá adaptarse a este nuevo panorama, donde la planificación y la negociación con las comunidades locales serán cada vez más cruciales.