En un informe detallado publicado por El País, se ilustra con gráficos impactantes la velocidad y profundidad con la que la inteligencia artificial ha transformado el mundo en apenas cuatro años. Desde la viralización de ChatGPT a finales de 2022, la IA ha demostrado su capacidad para hablar, entender y resolver problemas, marcando un antes y un después en nuestra interacción con las máquinas.
Uno de los hallazgos más significativos del análisis es el progreso exponencial en la capacidad de los modelos de IA. Los chatbots de compañías como OpenAI, Anthropic y Google mejoran con cada iteración. Las pruebas de competencia, o 'benchmarks', diseñadas para evaluar el conocimiento científico a nivel de doctorado o habilidades de programación, han sido "saturadas" por los modelos de IA. Si en 2023 el mejor modelo (GPT-4) acertaba el 36% del test GPQA, hoy los modelos más avanzados rozan el 95%, superando con creces el rendimiento de expertos humanos en algunas áreas. Esta mejora constante fuerza la creación de nuevos exámenes, como las variantes ARC-AGI, para seguir desafiando a las máquinas.
La penetración de la IA generativa en la sociedad ha sido brutal. Cientos de millones de personas utilizan ya la IA, estableciendo un récord histórico en la adopción tecnológica masiva. Comparativamente, el ordenador personal tardó más de una década en llegar a la mitad de los estadounidenses, Internet seis años y el smartphone cinco. Chatbots como ChatGPT o Gemini han logrado esta hazaña en poco más de dos años, evidenciando un mundo cada vez más digitalizado y veloz.
Esta aceleración no solo se observa a nivel de usuario, sino también en el ámbito empresarial y la inversión. Las cinco empresas tecnológicas más grandes del mundo (Nvidia, Apple, Alphabet, Microsoft y Amazon) tienen intereses profundos en la IA. Desde finales de 2022, Microsoft ha duplicado su valor de mercado, Amazon lo ha multiplicado por tres y Alphabet casi por cuatro, impulsadas por las expectativas y el valor generado por la inteligencia artificial. Las tecnológicas están multiplicando su inversión en este campo, lo que presagia una continuidad en esta revolución.
La rápida adopción y la mejora continua de los modelos de IA plantean tanto oportunidades inmensas como desafíos significativos en términos de ética, regulación y el impacto en el mercado laboral. Este despegue vertiginoso de la IA no es un fenómeno pasajero, sino una transformación estructural que seguirá modelando nuestra economía, sociedad y la forma en que interactuamos con el conocimiento y la tecnología en las próximas décadas. La facilidad de acceso, al ser principalmente software, facilita su rápida difusión, un patrón que se espera ver en futuras innovaciones tecnológicas.