La Comisión Federal de Comercio (FTC) de Estados Unidos ha puesto de manifiesto su creciente atención en la regulación de la Inteligencia Artificial, consolidando un enfoque más firme para garantizar la transparencia y la fiabilidad de estos sistemas. Este desarrollo se enmarca dentro de un cambio significativo en la política federal de IA, delineado por la Orden Ejecutiva (EO) 14179, "Eliminando Barreras al Liderazgo Americano en Inteligencia Artificial", firmada el 23 de enero de 2025. Esta EO redefinió las prioridades nacionales, enfatizando el liderazgo estadounidense y la creación de un plan de acción para la IA, publicado en julio de 2025.
El "Plan de Acción de IA de América" estableció tres pilares fundamentales: acelerar la innovación en IA, construir la infraestructura de IA estadounidense y liderar la diplomacia y seguridad internacional en IA. En este contexto, la FTC ha recibido instrucciones específicas para actuar, enfocándose en la prohibición de conductas desleales o engañosas por parte de las empresas de IA. La preocupación principal radica en la posibilidad de que estas compañías distorsionen los resultados de los sistemas de IA para alcanzar objetivos no revelados, lo que violaría la Sección 5 de la Ley de la FTC.
Un paso crucial en esta dirección es la "Propuesta de Declaración de Política Relativa a la Supresión de la Precisión en los Sistemas de IA", emitida por la FTC el 1 de julio de 2026. Esta propuesta aborda directamente la inquietud de que las empresas puedan guiar los resultados de sus sistemas de IA de maneras que contradigan las expectativas razonables de los consumidores sobre la objetividad y la precisión. La FTC argumenta que, dado que las empresas de IA comercializan sus sistemas como herramientas diseñadas para producir la mejor salida posible dentro de las limitaciones tecnológicas, los consumidores esperan razonablemente resultados veraces y precisos.
Las implicaciones de esta postura son amplias. Las empresas que desarrollan o implementan soluciones de IA en EE. UU. deberán revisar meticulosamente sus prácticas para asegurar que sus sistemas no solo sean técnicamente competentes, sino también éticamente sólidos y transparentes en sus operaciones. La supervisión de la FTC buscará activamente la conformidad con estos principios, lo que podría llevar a un aumento en los requisitos de divulgación y a una mayor presión para que los modelos de IA sean explicables y auditables. Esto reforzará la confianza del público en la tecnología, pero también impondrá una carga adicional de cumplimiento a la industria.
En última instancia, el enfoque de la FTC busca establecer un marco regulatorio que fomente un entorno de IA competitivo y seguro, donde la innovación no se produzca a expensas de la verdad o la equidad para los consumidores. Se espera que esta dirección reguladora continúe evolucionando, con un énfasis sostenido en la protección contra la desinformación y el engaño generados por la IA, a medida que la tecnología avanza y se integra más profundamente en la vida cotidiana.